La indecisión es una excusa muy conveniente, te permite no sentirte mal, ni asombrarte por no tener resultados; te mete en una zona de confort donde estás justificado, donde no hay riesgo; sin embargo, con el tiempo se transforma en acumulación de frustración, en un estadio donde sabes qué estar en paz contigo mismo es una utopía a menos que dejes de estar engañado y tomes una determinación.
Eso es la indecisión y es mi responsabilidad sacarme de ese limbo y dar un paso y luego otro, sin mirar a los lados, sin excusas avanzar.
El premio está otorgado, ¿cuál es el miedo a reclamar tu lugar?
