Cada paso que damos forja nuestro camino… El mío se trata de escribir, y entre mis letras quizá encuentres la chispa que necesitas para avanzar en el tuyo.

Etiqueta: Dormir

  • Lunes otra vez

    Desconozco en verdad de qué día se trata, asumo que es de día por el ruido que se infiltra desde el exterior, y los pequeños rayos de luz que buscan penetrar la habitación a toda costa, y sin reparo o sin detenerse a pensar en mi afán de dormir.

    Han pasado tres noches que como un suspiro se han encaminado a desaparecer, no es tiempo para reír o llorar, solo existir, y contemplar como ese reloj que se niega a morir, continua a cada segundo mostrándome como el tiempo se diluye entre mí respirar.

    Será mañana tal vez un excelente momento para despertar y abandonar el abandono al cual me he confinado, tal vez, podría también ser una opción permitirme seguir dormido y junto al reloj desaparecer entre la multitud; escapar de mí mismo se convierte en confundirme entre los transeúntes, que con afán no saben hacia donde van, mientras creen que avanzan hacia su destino.

    Hoy será jueves, no porque lo sea, o tal vez sí, jueves, simplemente así, jueves de nuevo.

  • Me obligué a dormir

    El camino debe siempre iniciarse con fuerza, cada día podríamos decir que es el inicio de un nuevo camino, aunque nuestras metas generalmente requieren más de un día y pareciera que tomarán la misma eternidad, cada día al iniciar es una oportunidad para trazar un nuevo camino e incluso de elegir un nuevo rumbo.

    ¿Y qué pasa cuando no podemos recargar fuerzas o la fuerza que recargamos no es tan poderosa? 

    Transite el último año durmiendo, según el reloj inteligente, 4 horas por cada día, estaba tan mentalizado a ser productivo que básicamente concluí que dormir era una pérdida de tiempo y era tal la situación que muchas veces al acostarme no podía conciliar el sueño.

    El problema de querer lograr todo es que no te permite enfocarte y a la larga terminas viendo cómo, ese todo, se transforma en nada, se hace efímero, y terminas afectando tu vida a varios niveles, mental, físico, emocional, y fundamentalmente espiritual.

    Estar despierto se transformó como en una droga y cada día necesitaba más y más, hasta que un día desperté frente a un médico que, según sus mediciones, se atrevió a diagnosticarme un desorden severo que yo mismo ya intuía y por eso me presenté ante él. Nuestro cuerpo está tan perfectamente creado que si sabes que darle va a funcionar muy bien, eso lo sabía, pero había desviado el camino, y tenía dos caminos, seguir engañándome con esta idea de ser el más productivo o parar, ir a mi interior y concentrarme en aquello realmente importante, yo, mi vida y cada una de sus dimensiones.

    Me obligué a dormir y a renunciar, también a empezar a entender que el verdadero éxito es tener paz, sí, paz contigo mismo, con lo que piensas, con lo que haces, con lo que tienes; y desde esa paz ir transformando tu visión de lo que es esa misma paz, y edificarla a través de actos de amor propio. 

    Allí nació eso que llamó riqueza de tiempo, es un concepto que va más allá de lo que puede llegar a significar someramente, se trata incluso de aceptar que el tiempo y su eternidad son tan solo una dimensión que en otra forma podremos abandonar, ir más allá.

    En resumen, cuida de ti, permanece atento a encontrar paz a cada nivel.