Cada paso que damos forja nuestro camino… El mío se trata de escribir, y entre mis letras quizá encuentres la chispa que necesitas para avanzar en el tuyo.

Etiqueta: Amor propio

  • Neblina

    Fría e incierta, así se presenta ante nosotros en la carretera, nos atrapa, e incluso algunas veces es tan densa que nos puede hacer disminuir la marcha y hacernos dudar del camino.

    Más, independiente de cuán difícil sea ver, la verdad es que el camino no cambia, permanece inconmovible, seguro de que nos llevará a nuestro destino.

    A diario neblinas se cruzan por nuestras vidas y buscan que perdamos el rumbo, más es tan solo nuestra determinación la que nos llevará más allá de la ceguera y nos permitirá avanzar hacia el objetivo que nos hemos plantado.

    Lo que debería conmovernos es el tener la certeza de elegir el camino adecuado, aquel que vibra con nuestra naturaleza y en libertad nos lleva allí, donde anhelamos ir.

  • Me obligué a dormir

    El camino debe siempre iniciarse con fuerza, cada día podríamos decir que es el inicio de un nuevo camino, aunque nuestras metas generalmente requieren más de un día y pareciera que tomarán la misma eternidad, cada día al iniciar es una oportunidad para trazar un nuevo camino e incluso de elegir un nuevo rumbo.

    ¿Y qué pasa cuando no podemos recargar fuerzas o la fuerza que recargamos no es tan poderosa? 

    Transite el último año durmiendo, según el reloj inteligente, 4 horas por cada día, estaba tan mentalizado a ser productivo que básicamente concluí que dormir era una pérdida de tiempo y era tal la situación que muchas veces al acostarme no podía conciliar el sueño.

    El problema de querer lograr todo es que no te permite enfocarte y a la larga terminas viendo cómo, ese todo, se transforma en nada, se hace efímero, y terminas afectando tu vida a varios niveles, mental, físico, emocional, y fundamentalmente espiritual.

    Estar despierto se transformó como en una droga y cada día necesitaba más y más, hasta que un día desperté frente a un médico que, según sus mediciones, se atrevió a diagnosticarme un desorden severo que yo mismo ya intuía y por eso me presenté ante él. Nuestro cuerpo está tan perfectamente creado que si sabes que darle va a funcionar muy bien, eso lo sabía, pero había desviado el camino, y tenía dos caminos, seguir engañándome con esta idea de ser el más productivo o parar, ir a mi interior y concentrarme en aquello realmente importante, yo, mi vida y cada una de sus dimensiones.

    Me obligué a dormir y a renunciar, también a empezar a entender que el verdadero éxito es tener paz, sí, paz contigo mismo, con lo que piensas, con lo que haces, con lo que tienes; y desde esa paz ir transformando tu visión de lo que es esa misma paz, y edificarla a través de actos de amor propio. 

    Allí nació eso que llamó riqueza de tiempo, es un concepto que va más allá de lo que puede llegar a significar someramente, se trata incluso de aceptar que el tiempo y su eternidad son tan solo una dimensión que en otra forma podremos abandonar, ir más allá.

    En resumen, cuida de ti, permanece atento a encontrar paz a cada nivel.