Deberían existir leyes que nos obliguen a escuchar nuestro corazón, perseguir nuestros sueños y salir de nuestra zona de confort.
Leyes que nos inviten a entender el potencial que nos inunda y qué no utilizamos a nuestro favor, legislar para empoderar y para avanzar; para con valentía descubrir lo que somos, lo que no es posible negar, aquello que más nos asusta; nuestra grandeza.
