Fría e incierta, así se presenta ante nosotros en la carretera, nos atrapa, e incluso algunas veces es tan densa que nos puede hacer disminuir la marcha y hacernos dudar del camino.
Más, independiente de cuán difícil sea ver, la verdad es que el camino no cambia, permanece inconmovible, seguro de que nos llevará a nuestro destino.
A diario neblinas se cruzan por nuestras vidas y buscan que perdamos el rumbo, más es tan solo nuestra determinación la que nos llevará más allá de la ceguera y nos permitirá avanzar hacia el objetivo que nos hemos plantado.
Lo que debería conmovernos es el tener la certeza de elegir el camino adecuado, aquel que vibra con nuestra naturaleza y en libertad nos lleva allí, donde anhelamos ir.
