Cada paso que damos forja nuestro camino… El mío se trata de escribir, y entre mis letras quizá encuentres la chispa que necesitas para avanzar en el tuyo.

Autor: Memba

  • ¿Y si esta noche pasa un meteorito?

    Hazlo ya, hoy, da el paso, ¿qué tanto esperas?

    Apocalíptico, ese es el tono de estas letras. Y es que muchas veces necesito ponerme al filo del fin del mundo para obligarme a actuar, a hacer, a lograr eso que tanto aplazo por miedo, por aburrimiento o simplemente por olvido.

    El potencial te pertenece, es innato, al igual que las excusas. Las muchas razones para hacer y no hacer siempre estarán en equilibrio a menos que te determines, y más allá del resultado o del deseo, lo hagas, te cumplas, te obligues; eso es lo que hace la determinación, obligarte, porque sabe que el cumplirte te da paz, calma, sosiego, llenura en el espíritu, y esa sensación es más valiosa que cualquier otra cosa…

    Recuerda siempre que en cualquier instante está puesta en escena es desmontada, y lo hace sin aviso, como un meteorito imperceptible que a mitad de la noche arrasa todo.

  • Sí te besara

    Tarde o mañana,
    Liberado del reloj y de las formas,
    Tan solo por un roce de tus labios.
    Qué más da cómo se llame el universo,
    Este planeta o lugar inmenso que nunca podremos conocer realmente.

    ¿Qué pasaría?
    A la larga no importa,
    O tal vez sí.
    El punto es que sí te besara,
    No haría falta otro instante,
    Para entender lo cercano que está Dios,
    Lo alejado que estoy de mí mismo,
    Y lo insensato que es sonreír con tan solo pensarte.

    Sí te besara.
    Rompería los límites,
    Y esta existencia tendría razón.

    Sí te besara.
    Existirá el tiempo,
    Aceptaría que avanza,
    Lo dejaría detenerse y mirarme a los ojos,
    Le permitiría acabar,
    Y hacerse eterno, aquí y ahora.

    Todo, si te besara.

  • Instantes eternos

    Detenerse un instante, qué difícil tarea. ¿Te pasa también a ti? Afán por llegar a algún lugar a hacer alguna cosa, cientos de tareas pendientes, y recuerdos de hace años que parece que hubieran ocurrido hace un parpadeo. Sin embargo, aunque parezca que no somos conscientes, en el fondo tenemos claro, o es nuestro motivante interior más grande el saber que vamos a morir algún día, en algún instante simplemente sucederá sin falta; incluso antes de separarnos del cordón umbilical la muerte está escrita en nosotros, en cada uno de nosotros, programada o por azar, pero llegará…

    Y no se trata de ser apocalíptico o infundir un pensamiento pesimista, más bien se trata de despertar a esa realidad y desde allí priorizar aquello verdaderamente valioso para ti y para mí.

    Tener un recordatorio sobre lo inmutable nos plantea dos caminos; el camino de no otorgarle algún sentido a nuestras vidas, o el camino de impregnarle un sentido más significativo a cada instante que estemos vivos. ¿Cuál es tu elección? Ten presente que es libre e igualmente relevante, sea cual sea la que decides tomar, y no definitiva mientras estés vivo.

    Mi decisión parte de con certeza creer en que algo vendrá después de esta forma de vida y de entender que a esta realidad no regresaré; por eso, anhelo tanto ahora mismo una vida larga y a la vez detener la existencia misma en instantes eternos que resuenen para siempre en la inmensidad.

  • Hoy vine a motivarte

    Pero camino aquí perdí el autobús; el sol estuvo tan intenso que pare a comprar un refresco y lo derrame en mi saco recién lavado; más tarde me di cuenta de que olvide mis apuntes y me estoy dando cuenta que siento un poco de molestia en la garganta; anoche dormí poco, me tomo muchas horas estar satisfecho con los apuntes que pensaba usar hoy.

    Espero aún te encuentre, ya que voy un poco retrasado. Esperar otro autobús y limpiar un poco mi saco me quito tiempo; cuanto odio llegar tarde, preferiría escribir un mensaje y avisar que no llegaré; sin embargo, no tengo saldo disponible para enviar el mensaje; tengo facturas acumuladas y lo que hago, en este instante de mi vida en que escribo estas palabras, no me otorga alguna satisfacción, es una simple transacción en la que vendo mi tiempo.

    ¿Y si pudiera retirarme? Dedicarme a escribir desde que me despierto hasta que voy a dormir, ¡qué increíble sería…!

    Escapo de la realidad fantaseando con aquello que anhelo sea la esencia de mi vida y aunque estoy muy lejos de lograrlo, estoy aquí frente a ti, un poco tarde y no tan presentable como quisiera, para compartir contigo lo siguiente: La motivación pierde sentido si no está alineada con tu propósito, o al menos con la búsqueda del mismo, esa alineación con un propósito, transforma la motivación en poder; te empodera, por eso estoy aquí hoy; porque estoy empoderado, no motivado, y ese poder me permite con creencia mirarte a los ojos y decirte que si es posible, que lo único que necesitas es buscar en el lugar correcto; en ti; en tu inmensidad, allí donde el porqué, para que, como, donde y con quien se revelan.

    Mi mensaje hoy se resume a invitarte a ignorar todo lo que te digo y lo que te dicen, a descartar toda esa motivación sin sentido, y empezar simplemente a escucharte, puede que de a poco ese propósito que da sentido a todo se empiece a revelar.

  • Ayer renuncie

    Elegir un camino diferente en ocasiones se transforma en la única opción, sí, la única opción viable para asegurar un resultado que te dé paz, a la larga he concluido que ese es el mayor y único objetivo que necesito, lo demás se torna en algún punto vacío, sin sentido, incluso en la abundancia, poco disfrutable.

    Renuncie por qué se volvió costumbre permitir a las excusas transformarse en consejeras y a las opciones en distracciones que minan la determinación, y es que de eso se trata renunciar, de elegir, de determinarte, de abandonar y decantarte por solo una alternativa, y ayer se trató de la paz.

    La ilusión de elegir te convence que múltiples opciones te llevan a resultados distintos; sin embargo, si miras bien, muchas veces a la larga todo confluye en una misma posibilidad, desenmascarar las alternativas te permitirá darte cuenta como ante el ruido y el engaño que descubriste, existe ese camino diferente que más allá de las promesas te reconcilia contigo mismo, y tras toda esa puesta en escena que llamamos vida, revela tu verdadero potencial y aquel anhelado estado donde ego y deseo se separan de ti.

    Hoy, espero nuevamente renunciar.

  • Llueve en Bogotá

    Hace frío, estoy lejos de casa, es alrededor de las 10 am y hace tan solo instantes creía que llegar a tiempo era un hecho, quienes viven aquí saben que solo basta un parpadeo para pasar del verano al invierno caótico, incluso a media mañana y sin importar la fecha que marque el calendario, y más allá del pronóstico que te dicte la app del tiempo.

    Llegue hasta este lugar gracias a creer en una posibilidad, que a medida que avanza el tic tac se esfuma, dice hasta siempre, se diluye en la lluvia como el terrón de azúcar en el café de esta mañana, que a la chica de la cafetería le pedí sin dulce, la madrugada ya avisaba sobre el caos, y sobre como no iba a ser fácil llegar con anticipación al encuentro pactado. 

    Siempre existen dos caminos, dos opciones, cada instante se trata de una decisión, y llegar se trata de eso, de llegar, desconozco lo que dicen los textos de etiqueta y manuales de negociación sobre el impacto de llegar empapado a una reunión, sé qué hablan sobre llegar con anticipación y acordemente presentado, mi norma dicta siempre ser el primero en llegar, y usar el tiempo que me da ese primer lugar para encontrar calma y organizar mejor mis ideas para afrontar lo que viene; correr o renunciar, esos son los caminos que se me presentan en este instante. 

    3 minutos antes de lo pactado, de primero en el lugar, la lluvia amainó una vez me aventure y aunque se nota un poco que me llovizne, puede incluso ignorarse, lo que ahora suceda aunque no es irrelevante para mi vida, no es sobre lo que trata este texto, correr bajo la lluvia o cualquier circunstancia que se presente se trata de enfoque, no importa que tan fuerte llueve, sino de hacia donde vas y qué estás dispuesto a hacer para llegar. 

  • Sentir lo que es vivir

    Nuestra vida obtiene un mayor sentido a medida que definimos aquel sueño disfrazado de propósito que nos permita sentir realmente lo que es vivir.