Renuncio a los lápices sin grafito y a no correr el riesgo de mancharme de tinta… regreso a mi épica batalla con las tildes junto a los párrafos tachados, extraño sentir la piel de cada hoja y el aroma de un viejo cuaderno guardado, ya se agota la inspiración más anhelo mañana entre mis dedos aferrarme a ti, mi querido lápiz, llegará tu muerte más será símbolo de esta reconciliación… bienvenido a tu adiós, celebraremos hasta agotar tu fuente de vida, en mis manos a la madrugada abran trozos de ti y junto a ellas no muy cuidadosamente apiladas se hallarán tal testigo silencio cientos de hojas en las que plasmada estará la más bella poesía… No abra sido en vano entregar tu vida.
