La semilla nunca se ve a sí misma como una semilla, la semilla se ve siempre como lo que es, un árbol, un bosque, se ve y se percibe a través de su esencia, no se permite ser engañada o llegar dudar de su esencia.
La semilla nunca abandona la certeza que su esencia le dicta.
Y tras intentar muchas actividades, descubrí que era necesario ir a mi esencia, apagar todo el ruido, y permitirme, tras bambalinas de esta puesta en escena llamada vida, escuchar el latir y ritmo de mi corazón, prescindir de la razón y creer, en mí, en lo que hay en mí, y en lo que será de mí…
