Renunciar a entender los porqués de este mundo, cómo fue creado y para qué estamos aquí, libera y nos permite vivir de verdad.
Quitarle poder al sinsentido y entender que lo único que poseemos es el instante presente, nos permite valorar la vida y afrontar ese presente con fortaleza y pasión; fortaleza para avanzar y pasión para aferrarnos a vivir.
Todos estamos perdidos. Más, es valioso comprender que no estamos aquí para encontrarnos u obtener respuestas, estamos aquí para vivir.
